Residir la precarización. Vivir la problemática laboral del residente médico
Benitez, Martín; Boero, Ileana; Monzón, Rodrigo; Silvero, Nicolás.
El hecho de residir, ya sea física o teóricamente, remite a la acción de habitar de manera cotidiana un lugar determinado.En el primer sentido de la palabra, residir refiere a una casa, país o territorio en particular. En el restante significado que se atribuye al residir, el teórico, se otorga constancia de la posición desde la cual se parte para fundamentar, argumentar o basar cierta ideología, pensamiento, imaginario, o deseo.
Habitar o vivir en un espacio físico, laboralmente hablando, es para muchos trabajadores indicar el sentido de pertenencia que
cada uno entrega a su lugar de trabajo. El ámbito laboral, en ocasiones, no es más que el área donde se realiza una tarea determinada
y que no reviste mayor importancia para éstos que ese lugar al que se llega a cierto horario y del cual se parte. En otras, muchas veces significa un hogar, el sitio donde la cantidad de horas transcurridas lo transforman en una extensión de uno mismo, un segundo hogar.
Residir, habitar, ocupar, vivir, finalmente, un lugar laboral es producto del tiempo que un trabajador emplea en su rutina. Pero no
sólo es el trabajar la tarea que vuelve a un espacio de trabajo una especie de casa suplente o alternativa. Es el comer en el lugar de
trabajo, es el dormir en el lugar de trabajo, es el socializar en el lugar de trabajo, es el pasar malos momentos en el lugar de trabajo,
es el estudiar en el lugar de trabajo. Es, finalmente, el vivir el lugar de trabajo como espacio propio. Tomarlo, hacerlo suyo y
adueñarse de esa zona para adaptarla en una zona vital más de la vida en sociedad.
Un médico, dentro de su amplia y larga etapa formativa, transcurre más de un ciclo para alcanzar su meta de brindar un servicio de prestación en el ámbito de la salud. Luego de sus seis primeros años como estudiantes de la carrera de medicina, donde la teoría es la herramienta utilizada íntegramente, llega el periodo esencial, el práctico, donde ponen en juego su físico, su capacidad, su fortaleza mental, su personalidad y los conocimientos adquiridos: la residencia médica.
Para ingresar a las residencias médicas los profesionales deben inscribirse al Examen Único, previsto a nivel nacional. Sin embargo, no todos los médicos que aprueban dicho examen y reúnen los requisitos pueden ingresar a realizar una especialidad de residencia determinada. Es factor determinante para comenzar la formación especializada el poseer antecedentes curriculares, en conjunto al puntaje obtenido en el EU y el promedio facultativo.
El Examen Único (EU) es un accionar conjunto de la Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación y los ministerios de salud provinciales para unificar la preinscripción, el cronograma y la prueba de selección múltiple que se requiere para el ingreso a las residencias médicas en las distintas jurisdicciones. Esta alternativa incrementa la información sobre la oferta de residencias y facilita a los jóvenes médicos el acceso a residencias en todo el país, ya que pueden dar examen en la sede más cercana a su domicilio.
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Los postulantes eligen una especialidad y una provincia, lo que brinda mayor previsibilidad y transparencia en la cobertura de los cargos. A su vez, permite conocer mejor las preferencias de los jóvenes graduados. Se mejora la calidad del instrumento de evaluación, ya que en lugar de elaborarse un examen por provincia, todas las provincias aportan a la construcción de una única herramienta.
Por otra parte, los profesionales que por su ubicación en el orden de mérito no hayan accedido en una primera instancia a la especialidad y provincia de su elección, pueden concursar en la readjudicación para otra especialidad y/o provincia sin necesidad de rendir un nuevo examen, ya que se les respeta el puntaje que obtuvieron en el EU.
*Hospital Provincial del Centenario, el nosocomio escuela formador más importante del interior del país.
Particularmente aquí en la ciudad de Rosario rindieron 528 médicos de los cuales solamente 141 de los aprobados están siendo remunerados. El resto, puede decidir realizar la residencia de forma no rentada, a eso se denomina concurrencia; en la misma acuden al efector de salud que les toca pero no reciben salario alguno por su prestación sanitaria.
El determinado efector de salud donde un profesional realiza su especialización no es el que un médico desearía o el que se viene a la mente en el imaginario colectivo cuando se nombra al oficio de prestar servicios de salud. En su amplia mayoría carecen de insumos, el ajuste presupuestario limita el accionar correcto de los sujetos trabajadores médicos, las deficiencias edilicias y la falta de personal producen déficit a la hora de aprender y de formarse de manera ideal.
Se pueden encontrar distintas prácticas que un médico lleva a cabo luego de recibirse como tal. Algunas más exigentes que otras, pero sin lugar a dudas con varias aristas en común. El primer año es donde el profesional se dispone completamente a su tarea sanitaria y brinda, casi en su totalidad, su tiempo a la misma, a tal punto de llegar a sufrir la realización de una residencia, donde se viven situaciones extremas. En palabras el residente Federico Medina detalló: “Una vez me agarraron y me empujaron contra la pared porque desobedecí una orden, fue un superior mío. Salí corriendo porque si te defendes, como ellos son superiores, todos unidos, te hacen la vida imposible, porque sos el eslabón más jóven de la cadena. Violencia física viví esa sola, verbal es algo de siempre”.
*Interior de la guardia del Centenario.
Muchas veces los médicos no toleran la fatiga y el estrés de vivir la residencia y llegan a renunciar, o como cuenta también que vive cotidianamente, cuando los jefes de guardia no los quieren y no les gusta como son, de alguna manera los pueden echar. Lo que hacen es maltratarlos psicológicamente, no les permiten entrar a la cirugía o a la práctica que deben realizar para aprender, les dicen que no sirven y que mejor se dediquen a otra cosa. Hay casos que padecen tanto maltrato psicológico que a los 2 o 3 meses de iniciada la residencia terminan renunciando o los echan de manera indirecta.
El maltrato no solamente viene de los superiores, sino que también de las personas a quienes brindan el servicio. La figura del médico últimamente ha caído y está muy maltratada. Los pacientes que acuden a las guardias, ejercen mucha violencia y, en la mayoría de los casos, no tienen paciencia hacia ellos, sin comprender que se encuentran colapsados de tareas y no les alcanza el tiempo para atender a todos. Hay mucha demanda ya que la violencia, la droga y el descontrol se combinan en la calle, en los barrios y en la noche, lo que consecuentemente finaliza en el hospital, haciéndolo parte de un combo.
*Guardia por fuera, lugar donde residentes realizan sus prácticas más extensas de hasta 48 horas consecutivas e incluso más en ciertos casos.
El maltrato físico se desenvuelve en distintas circunstancias pero el psicológico es el más preocupante, ya es moneda corriente. A esto se refirió el residente de segundo año Federico Medina y expresó: “Tuve que hacer cosas que ni siquiera eran para mí: un jefe me dice ‘anda a conseguir tal cosa de tal negocio’ y tengo que ir y conseguirla, como un secretario”, y agregó: “una vez viví una situación donde un jefe me pedía que le consiga preservativos porque tenía que ir a tener sexo con una mujer. Prácticamente tenía que ir a robar preservativos en ecografía, porque seustilizan para hacer las ecografías transvaginales. Tenía que ir e inventar que eran para mí y dárselos al jefe”.
El principal objetivo de un profesional en salud, y de la medicina, es cuidar la salud del paciente. Pero este se dificulta debido al cansancio que los profesionales padecen, ya que el reglamento que tendría que regular sus actividades, prácticamente no se cumple. Los practicantes terminan realizando guardias de más de 24hs, 48hs e incluso 72hs, algo que es totalmente insalubre para cualquier trabajador. La normativa, establecida en 2015, determina para los residentes una carga horaria máxima exigible de 45 horas semanales, más dos guardias de 12 horas, separadas por un mínimo de 48 horas.
*Paredes de las habitaciones donde los médicos duermen durante sus guardias.
Este contexto es muy desfavorable para los residentes médicos ya que, según estadísticas, es necesario descansar entre 6 a 8 horas, y no respetar la cantidad de horas de sueño en forma acumulativa y crónica genera somnolencia, déficit de atención y concentración, trastornos en el humor, irritabilidad, alteración en la memoria y síndrome depresivo.
Existen estudios sanitarios a nivel nacional realizados en base a resultados de análisis de sangre a los residentes antes y después de las guardias. Se detectó que muchos médicos finalizan su labor con consecuencias que repercuten en su salud, con evidentes grados de deshidratación.
También les toca lidiar a lo largo del año con muchos reclamos para intentar ser escuchados. Jerónimo Ainsuain, Secretario Gremial del Si.Pr.U.S (Sindicato de Profesionales Universitarios de la Sanidad), se expresó al respecto de la lucha cotidiana y comentó que las primeras movilizaciones de este colectivo surgieron por la falta de descanso, por las dificultades en el trabajo, por la búsqueda de un sueldo para los residentes no rentados, por la falta de supervisión y la falta de staff fijo. También agregó: “El residente es una mano de obra barata o gratuita para el sistema, barata en el caso de los residentes pagos, porque cobramos lo mismo que cobra un trabajador municipal o provincial, trabajando 36 horas nosotros lo cobramos haciendo más de 60. Los residentes les garantizamos mano de obra gratuita o barata a los estados gubernamentales”. El denominador común es que la mayoría de los residentes termina siendo quien sostiene el sistema de salud, los servicios, las consultas, las guardias, todo.
*Salida de la sala de médicos repleta de carros sucios.
A lo largo de los años, dicha práctica no ha tenido avances. Marcos Sturla, médico generalista, realizó la residencia en la ciudad y la terminó en el año 2014. Expresó que desde ese entonces se ven situaciones estresantes en relación a los requerimientos académicos, por el escaso tiempo de estudio. Muchas presiones externas, que se dan tanto en la guardia como en el hospital, generan crisis en los residentes, ya que deben cumplir sus tareas y no cuentan con las herramientas para un correcto desempeño.
Hace mucho tiempo los residentes en la ciudad de Rosario van cada día a realizar sus tareas diarias con cansancio, preocupaciones y padecimientos. Los residentes tienen una alta carga horaria, muchas guardias por semana, por lo que trabajan más horas de lo que se recomienda. Necesitan un cambio profundo. Quieren ser escuchados para mejorar la atención y mejorar el sistema de salud, tanto para los pacientes como para ellos mismos.





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