Nacer o morir

Estos puntos extremos de la vida son dos condiciones que nos igualan. Las diferencias afloran durante el recorrido, el tipo de  escollos y la forma en que se llega al punto del final. La muerte no hace excepciones, pero hay ciertos condicionamientos que determinan, que confirman ciertas probabilidades.
Lautaro había llegado a la plaza del barrio Villa Casey en una bicicleta, junto a su hermano mayor. El chirrido de la cadena contra la chapa que la cubre fue acompañando los últimos minutos de su vida. ¿Qué habrá pensado en el trayecto? ¿Habrán hablado de la chica con la que Lautaro se iba a encontrar? No sé muy bien porqué, pero son dudas que me asaltan cuando muere alguien joven de manera trágica.  
Lautaro vivía en el barrio Ciudad Nueva, distante unos 6 kilómetros del lugar donde lo mataron. A los 16 años existe ese ímpetu. Si hay que ir a pie también se hace cuando la promesa es encontrar un beso, afecto o algo de sexo.
Lautaro y Rubén son hermanos, aún lo son. Esta era otra duda, de esas punzantes, que tenía hasta que murió mi viejo y supe que es así, que el vínculo sigue vivo aunque solo una de las partes lo alimente. Las preguntas, creo, se relacionan con las manías. Por ejemplo: la manía de saber, de querer conocer. 
Venado Tuerto no es una ciudad muy grande, tiene cerca de 100.000 habitantes. Te podés enterar de ciertas cosas sin demasiado esfuerzo, sobre todo si son malas. Casi todos conocían a Lautaro y sabían que andaba en “cosas raras”; robos, quizás consumía alguna droga. 
Entonces sucede que no nos asombra que muriera por uno de los siete disparos que se oyeron esa madrugada en mi barrio. Y en los diarios reza el tan trillado “ajuste de cuentas”. 
Sigo preguntándome y preguntando. Parece que los disparos eran para Rubén, había estado preso hasta hace poco y se la habían jurado, ahí mismo, estando encerrado. Otros dicen que fue más cruel la cosa, que no fue un error sino que la venganza consistía en que viera morir a su hermano y cargara con ello.
Sigo preguntando y alguien, que conoce más profundamente a la familia y que conocía a Lautaro, me cuenta. La situación en esa casa siempre fue difícil, el legajo de toda la familia está en manos de los equipos territoriales de la municipalidad; son equipos formados por médicos, trabajadores sociales, psicólogos, en fin, profesionales que acompañan determinados casos y que están distribuidos en los barrios, en cada Centro de Salud.


- ¿Lautaro estaba mal? – pregunto-
- Lautaro creció en una casa en la que no había figuras parentales que pudieran alojarlo; en el sentido vincular, digo.
- Claro, entiendo -le digo; me preparo para hacer otra pregunta pero me interrumpe, quiere hablar-
- Hace mucho tiempo que se viene pidiendo una medida excepcional para él.
- ¿Qué es una medida excepcional?
- Es una medida que los equipos que trabajan con el grupo familiar, elevan a la Delegación de Niñez cuando se advierte que un niño o un adolescente está corriendo serios riesgos en el lugar en el que vive. En este caso, puntualmente, viene pidiéndose hace tiempo.
- ¿Cómo funciona? ¿por qué decís que se pide desde hace tiempo?
- Los equipos territoriales piden la medida a la gente de la Delegación y eso se demuestra con opiniones basadas en el trabajo de los profesionales con el chico y con su entorno. Después se eleva al Juzgado de familia que vuelve a revisar todo y se toma la decisión de separar al niño de la familia, mientras se trabaja en una posible re vinculación.
- Es un gran trabajo. El esfuerzo y la idoneidad puesta al servicio de los niños, los adolescentes y sus familias -le digo, casi emocionada-
- Sí, claro. No siempre es así de fácil.
- Contame como es cuando hay dificultades y cuáles son.

Cuando termino la frase me arrepiento, nunca se sabe cuándo una fuente se puede amilanar o sentir que está yendo demasiado lejos, pero ya estaba.

- Mirá, este caso me llena de rabia. Lautaro estaba en un internado en la provincia de Buenos Aires,
- Pero me dijiste que no les autorizaban la medida
- Esperá. Es así, no la autorizaban, hasta que el pibe se volvió una molestia en la ciudad y hubo quién pidió a los gritos: “¡Sacame este pibe de acá!”. Fue un legislador santafecino.
- ¡¿Quién?! 
- No. Pará un poco. 
- Ok. -me contengo- ¿Entonces se pidió la medida? 
- Bueno, digamos que sí. En realidad se lo trasladó mediante otra figura legal, la de protección de persona. Esto resulta irregular porque Lautaro es menor y se supone que quienes lo protegen son sus padres, es decir, existe una incompatibilidad. Aunque, para él, haya sido beneficiosa.
- ¿Por qué estaba acá el 6 de Octubre, día en que lo asesinaron? ¿por cuánto tiempo podía permanecer en ese hogar?
- Vamos despacio. Las medidas se renuevan cada tres meses. Antes se podían renovar hasta seis veces; mientras tanto los equipos territoriales trabajan con el entorno e informan de la situación para decidirla necesidad de continuar o no con la medida. Pero en este caso puntual se tramitó por fuera de los equipos territoriales.
- Dale, che. Vos me entendés. ¿Por qué volvió?
- Otra vez, yo no te dije esto. 
- Eso está claro.
- Dicen que Lautaro se escapó del lugar este, en la provincia de Buenos Aires, y alguien de la Delegación dijo: “¡Basta, me hartó! Con la cantidad de guita que nos sale el lugar, más los remises que le pagamos a los profesionales todos los meses; basta, basta. ¡Se vuelve!”

Los profesionales de Buenos Aires no aconsejaron la salida, es más, indicaron un tiempo más de internación pero Lautaro volvió. Intento indagar.

- Mirá, las cosas no son fáciles, ustedes los periodistas se creen mejores que los demás. A veces, las presiones de alguien del mismo partido te ponen en aprietos y no te queda otra que ceder.
- Pero fuiste vos quien se indignó con lo sucedido, no te estoy juzgando, solo pregunto porque quiero entender. De todas formas, hay otro hermano internado en la provincia de Buenos de Aires, pensemos en él.
- No está más allá. Después del asesinato de Lautaro la madre se empecinó y armó un escándalo para que lo trajeran, para que estuviera en el velorio.
- ¡Y lo trajeron! ¿A pesar de los rumores de que la familia estaba preparando una venganza? ¡Es increíble!
- Bueno, ¡yo no tengo nada que ver, eh! Hace años que estoy afuera –me grita y se va- 

Busco explicarme pero no puedo. Pienso en el hermano menor de Lautaro, tampoco estaba recomendada su salida.

Catorce años antes, en Septiembre de 2005, se promulgó la ley Nacional 26.061 de Protección Integral de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes. Se pasó del paradigma tutelar al de Protección integral. Se pasa de la figura del menor a la de niñas niños y adolescentes y se los considera sujetos de derecho.

Cuadro Lic. Jorge Luis Prioretti



¿Para qué sirve una ley?
En 2009, en la provincia de Santa Fe, se promulgó la ley 12.967 que adhiere a la ley 26.061 que permitió discutir un nuevo diseño de políticas públicas y también su descentralización. La ley provincial fue diseñada por los mejores profesionales en el área, desde la convicción y el compromiso con la letra y con la aplicación de la misma, contaba la Directora de Planificación Social y Territorial, Alejandra Filipetti, trabajadora social y ex secretaria de Desarrollo social de la Municipalidad de Venado Tuerto.



Según sus palabras, los equipos provinciales venían a Venado Tuerto hasta dos veces por mes, la articulación entre los equipos territoriales (locales) y los provinciales era excelente y la ley se diseñó en un intercambio constante con figuras muy valiosas por su idoneidad y su compromiso con el diseño de estas políticas.
En el caso de la ley 26.061 y la 12.967, se puede afirmar que sirve para grandes cosas. Durante la vigencia del paradigma tutelar el juez era el encargado de decidir el destino de un niño, por así decirlo, muchas veces en poco tiempo y en soledad. Hoy los jueces se nutren de los equipos territoriales del municipio y de la provincia, escuchan esas opiniones calificadas por la formación de los profesionales pero también porque su trabajo está orientado en la protección y los derechos del niño.
“El cambio de paradigma trajo cosas muy buenas”, dice Verónica Fernández, una psicoanalista que lleva años trabajando en  el área de salud municipal. Por supuesto que los puntos de Intersección entre los equipos municipales, provinciales y el juzgado de familia son intercambios difíciles y complejos”, continúa: “Y lo son porque ha pasado poco tiempo desde la implementación de estos cambios y porque se han implementado, como muchas cosas en Argentina, sin un movimiento estructural que soporte estos movimientos. Entonces los equipos se encuentran trabajando, en ocasiones, con pocos recursos, sobre todo, materiales”.





Los hogares con los que cuenta la provincia para alojar a estos niños, niñas y adolescentes no son muchos, por eso Santa Fe tiene convenios con hogares de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo.
Si a estas cuestiones que son conocidas se les suma el oportunismo político, por no llamarlo cinismo y el desgaste que provoca estar ocupando ciertos cargos que exigen, muchas veces, más apego al color partidario que a la ética profesional; se pueden desencadenar situaciones irreversibles.



Carlos Zapata, psicoanalista, escribió un breve artículo titulado “Vacilaciones del LeviatánBurn - out o el incendio de los ideales”;  se pueden ubicar allí algunas cuestiones que podrían explicar algo de la época y sus consecuencias en lo social:
“El quemado o incendiado muestra una ruptura de lazos esenciales con los otros y con el Otro”. Detectado en principio en el campo de la salud, este síntoma de la posmodernidad fue observado luego en el campo de la educación. Y no se detuvo tampoco ahí… Lo paradójico comienza con la denominada despersonalización. La negatividad en las actitudes y respuestas, no se dirige sólo a los compañeros de trabajo, sino a los destinatarios de su función: la sociedad. A la desmotivación intolerancia, irritabilidad o franca hostilidad; se le suma un rasgo: el cinismo - cenit de la desvergüenza ­– que no puede ser explicado como una respuesta provocada por la híper exigencia y la sobrecarga laboral”.
Entonces, el sujeto posmodermo ha perdido la vergüenza, está atravesado por la increencia en los valores e ideales con los que alguna vez se identificó; el sentido de su vida ha cambiado por la pérdida de coordenadas que orientan su función hacia los otros.


ÁLVAREZ, TAMARA - CEBALLOS, CAROLINA - SILVINA BULJUBASICH




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