Gran Rosario: la falta de capacitación que margina. Y encierra?



Foto: Natalia Pereyra. Ingreso a barrio Vía Onda

Por Rodrigo Cerdá.

El difícil acceso a la educación y a la capacitación en oficios como problema fundamental para llegar al trabajo formal. Aumento de ingresos en las cárceles de Santa Fe, discriminación de género, estigmatización y perjuicio a inmigrantes es una combinación explosiva en Rosario que impide alcanzar una de las premisas de la democracia: la igualdad de derechos y oportunidades.

Reina Campos hace 18 años que vive en barrio Vía Onda, pero llegó hace 33 años a Rosario buscando un lugar más accesible que le permitiera salir de la situación de calle en la que estaba. “Los que llegan al empleo formal son muy pocos porque al no tener los estudios completos no consiguen un empleo formal”, dijo la referente para comenzar la charla en el patio de su humilde casa donde las familias llegan día a día para encontrar algo de contención.

Foto: Natalia Pereyra. Reina Campos y Rodrigo Cerdá

En una entrevista exclusiva para éste medio le preguntamos a Reina qué haría falta para cambiar la situación de marginación y desigualdad que padecen, describió con claridad que necesitan: “Calzado, el colectivo, los materiales para la escuela, me ha pasado a mí que no he llegado a completar los materiales para mandarlo a mí hijo a la escuela. Después es importante que el chico esté bien, que tenga un buen ánimo, que tenga una buena alimentación. Un chico que no esté bien alimentado no va a tener la lucidez suficiente para trabajar con su mente. Si no está bien alimentado eso tiene que ver”, insiste Reina marcando que hay necesidad de un plato de comida y relata con tristeza -y ojos brillosos- que “a veces los chicos tienen una sola comida, que es con la que vienen del comedor y con esa pasan hasta el otro día, que vuelven a ir al comedor”.

Como Reina cientos de miles de argentinos terminan viviendo en una villa como última opción al encontrarse excluidos, viviendo en la calle. Y esto se da por un sistema desigual que margina a personas, que impide garantizar la igualdad y el derecho a la educación, alimentación, salud, vivienda y también a un trabajo digno.

La Organización de Naciones Unidas asegura que América Latina es la región en desarrollo más urbanizada y desigual del mundo, en ella más de 100 millones de personas viven en zonas urbanas y residen en asentamientos informales. Según un relevamiento de Techo Argentina del 2016 existen 3.826 asentamientos en todo el territorio nacional. En la provincia de Santa Fe son 332 las villas –equivale al casi 9 % del total nacional- y en el Área Metropolitana de Rosario existen unos 174 asentamientos, donde viven 49.475 familias, lo que equivale casi al 18 por ciento de la población de la región.

Los objetivos del Relevamiento de Asentamientos Informales (RAI) de Techo, según se pueden ver en el informe, son determinar, caracterizar y georreferenciar los asentamientos existentes al mes de mayo del año 2016, identificar las mejoras o avances, si existiesen, en cuanto a servicios e infraestructura y compararlos con  el relevamiento realizado en 2013.

Patricia Cáceres llegó a Rosario en el 93, oriunda de la ciudad de Santa Fe cuenta que compró un ranchito en esa época a 150 pesos, recuerda con ironía y agrega que: “hoy por hoy ya tengo 5 piezas y progresé, todos mis hijos estudian, yo hice la noche, conozco bien la calle, los boliches y esa vida no lo voy a negar porque fue la que me dio de comer y educación para mis hijos”.
Foto: Natalia Pereyra. Patricia Cáceres de barrio Vía Onda

Entre mate y mate Patricia responde sobre los trabajos a los que acceden sus vecinos: “Mayormente acá en el barrio trabajan en la construcción que es lo que siempre hay, después con los carros y de paqueteros. Pero casi todos llegan a séptimo grado y no terminan la secundaria. A mí de qué me sirve que mi hija se vaya a bailar en las telas, me entendés”, reflexiona sobre algunos de los talleres municipales que hay en la zona sudoeste –Avellaneda y Garibaldi- donde vive hoy, barrio que puede georreferenciarse en la web de Techo como una de las zonas censadas.

Los barrios censados por Techo pueden verse on line

Oscar Talero, de barrio Empalme Graneros, llegó desde Paraje El Colchón de la provincia de Chaco y recuerda memorioso que: “Muchas veces cuando lo pienso me da ganas de estar de vuelta en mis pagos, en el norte. Yo estudiaba en ese momento, era pibe, me tocó el tiempo mucho más feo con respecto a la discriminación en Chaco. Pero yo seguía, hice cuarto año en la secundaria, yo tenía una meta que era llegar a ser profesional”, nos dice convencido y tranquilo en una entrevista muy cordial en los estudios de la radio comunitaria que posee su organización, Qadhuoqte, en el noroeste de Rosario.
                                                                                               
Foto: Natalia Pereyra. Oscar Talero, barrio Empalme Graneros

“Por ahí alguno me decía que era boliviano, me decían che bolita y yo respondía que no era boliviano, soy Toba, del pueblo Qom”, describe Oscar Talero con mucha bronca y explica el problema de los pibes que tiene que trasladarse para ir a los cursos de capacitación en oficios que ofrece el estado: “Porque si sos medio negrito, según como te peinaste o tenés el cabello largo te tienen miedo, primero te tienen miedo y el gran temor que tienen los pibes es que cuando cruzan la ciudad para ir a capacitarse los revisan o los llevan a la comisaría. Ese es un gran problema que notamos y entonces como organización comenzamos a pensar como ejecutar los talleres desde aquí, lo hemos hecho y hoy muchos hombres, muchos papás que tienen familia hoy tienen trabajo formal, es más hasta algunos se especializaron en el tema construcción, hay algunos albañiles, algunos carpinteros, algunos cementistas, algunos herreros y eso me fortalece cuando veo a un hermano vecino que una pequeña manito que le dimos desde la organización fortalece su esfuerzo, fortalece su identidad, fortalece su capacidad. Esto es lo que muchas veces a uno lo motiva y la verdad que eso es muy importante”, describe con un orgullo que le infla el pecho y lo anima a no bajar los brazos.

Pero Oscar Talero no se queda de brazos cruzados y propone algunas iniciativas para abordar la problemática: “A nosotros nos gustaría tener un centro de formación profesional acá en el barrio y es algo que nunca me lo saco de la cabeza, un centro da capacitación en el territorio, en la comunidad. Eso le daría mucho empuje a muchos pibes que hoy están dando vueltas. Yo a los pibes los motivo muchas veces diciéndoles que no se puede vivir de algo que no existe, sino que hay que vivir de algo que exista y cuando tenga un sueño lo tienen que palpar, luchar hasta obtenerlo y así se construye la vida”.

El trabajo y los inmigrantes

Un informe del Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación, basado en la encuesta permanente de hogares de 2017, destaca que sobre el 4,5% de la población total que representan los inmigrantes existe en ese sector una tasa de 7,7% de desocupación contra un 8,9% de desocupación en los nacionalizados argentinos. Esto muestra que los inmigrantes obtienen más empleos pero al analizar los resultados encontramos que la mitad de ellos accede a un trabajo no registrado, situación que atenta contra sus derechos humanos. Precarizados, en las grandes urbes como el Gran Rosario, las migraciones sufren las primeras consecuencias de un modelo injusto, de situaciones como las que Oscar dice haber vivido en carne propia.

Al consultar a Reina sobre la experiencia de la comunidad en el acceso a un empleo formal argumenta que: “Empleo formal son muy pocos, porque por el tema de la escuela donde muchos no pueden terminarla y al no tener los estudios completos no tienen un acceso formal al trabajo. Ese es el problema de los chicos que justamente no tienen un acceso al trabajo porque no pueden terminar la escuela. En el lugar donde estamos hoy sale una nena con unas zapatillas limpias y secas con un día de lluvias cuando vuelve como las tiene”, lanza como interrogante para recalcar que en el barrio conviven entre las vías (ondas), la tierra y el barro.

Foto: Natalia Pereyra. Calles de barrio Vía Onda

Pero Reina tampoco se resigna y plantea que es prioridad y se necesita: “Capacitación, preguntar vos qué querés hacer y los chicos van a decir. Tienen ganas, hay ganas de tener un buen trabajo porque a nadie le gusta salir hoy con una bicicleta a pedir o salir a cirujear, le gustaría tener un oficio pero si no tienen capacitación”, dice con signos de resignación y amargura que desfiguran su rostro.

A su turno Patricia nos deja otro interrogante para reflexionar con mucha crudeza: “Se habla mucho de la violencia, de la mujer, pero cuando realmente esa chica necesita del estado, el estado no está presente directamente, es así. Me da tristeza haberlas conocido de chicas y verlas hoy como están, las madres llevaron esa vida y las hijas también, ya son varias generaciones. Una chica del barrio va a buscar trabajo y no sabe cómo actuar, qué decir y si lo que hace va a estar bien o mal. Queda tímida y le dicen mirá te doy 150 pesos y por eso vení y trabajame todo el día como esclava”.

Foto Natalia Pereyra. Mujeres del barrio

Mujeres y trabajo: las más marginadas

En el Informe Mujeres y Mercado del Trabajo, desarrollado por el Instituto Nacional de las Mujeres y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación en base a la Encuesta Permanente de Hogares 2017, donde los profesionales se propusieron visibilizar la relación entre la educación formal y el acceso al trabajo. El primer dato relevante es que los varones con un 64,7% acceden con más facilidad a un empleo, mientras que las mujeres llegan al 43,4%. Cuando abordamos el nivel de desempleo son las mujeres las que encabezan el ranking con el 9,5% contra un 7,3% de varones desocupados. También queda reflejada una clara feminización del servicio de cuidados donde el 95% es cubierto por mujeres, contra sólo un 5% de varones.

Patricia continua describiendo lo que su experiencia le deja ver en su entorno, en su barrio: “Eso es porque no saben de números, lo que se cobra y todo eso falta acá, que las personas y la juventud sepan cómo encarar un trabajo que es importante. Porque no es nada más darle un sueldito y ya está, a mí personalmente esos 3 mil pesos que le están dando si no los están capacitando en algo no tiene sentido, porque es como dicen un montón de gente, es darle de comer a la vagancia porque no le está dando producción, vos tenés que producir, sino no tiene sentido, que te den un sueldo y no te están enseñando nada”.

A lo largo de las entrevistas, y con la visita a los barrios mencionados, pudo comprobarse el fracaso de las políticas públicas de las últimas décadas en el país. Pero como contraposición a eso encontramos mucho compromiso y solidaridad en los espacios comunitarios que nos alienta a pensar que el futuro se construye también desde el territorio, y no sólo desde las políticas de los diferentes niveles del estado.

Si tomamos los datos del Informe de Gestión 2015, suministrados por la Secretaría de Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Santa Fe, es terrible ver cómo han aumentado los encierros en cárceles. Si analizamos los números suministrados desde el año 2000 hasta el 2015 los internos se duplicaron al pasar de 1.784 a 3.759. Éste dato confirma el fracaso de la política en materia de educación, capacitación e integración social donde las cárceles terminan siendo un depósito de aquellos desechables, los marginados del sistema que encierra y castiga.

Esperanzas, sueños, ganas, también son alternativas al abandono, a la desidia y a la indiferencia de funcionarios públicos que poco les interesa trabajar para dar cumplimiento de los derechos ciudadanos en Argentina. Talleres, asociaciones civiles, cooperativas, copas de leche, centros comunitarios, vecinos y vecinas enseñando, generando acciones que son un ejemplo y que nos hace pensar que no todo está perdido.

Foto Natalia Pereyra. Cucha de la mascota

Así como Reina, Oscar y Patricia vienen luchando hace décadas en sus territorios existen miles más que están dispuestos a dar la batalla y ganarle al individualismo, a la corrupción, a la ineficiencia y a un modelo consumista que tiene como objetivo garantizar ganancias extraordinarias a aquellos que detentan el poder económico y los medios de producción actuales.

Ésta situación de elementos sociales que abordamos, entremezclando las historias y visiones de tres referentes barriales junto a algunos dato oficiales, muestra la debilidad que tiene la zona metropolitana del Gran Rosario. En contraposición a la realidad social injusta la metrópoli representa una de las regiones más ricas del mundo con el ingreso per cápita más alto de toda Sudamérica.

Bibliografía consultada:



Hermanos Latinoamericanos, su inserción laboral en los aglomerados con mayor presencia migratoria: http://www.trabajo.gob.ar/downloads/estadisticas/insercion_laboral_trabajadores_migrantes.pdf




Entrevistas:

Documental para la Universidad Nacional de Rosario, carrera de Postítulo en Periodismo y Comunicación año 2018 de la materia Socio antropología de la Comunicación, realizado por Natalia Pereyra, Gustavo Bega y Rodrigo Cerdá. Link: https://youtu.be/IYWxaZ2m7os

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